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TIP
1. El cuerpo tiene un número dado de células
para el almacenamiento de grasas (adiposas), que aumentan
o disminuyen de tamaño para acomodarse a los niveles
cambiantes de necesidad de almacenamiento de grasas.
TIP
2. Las grasas de la dieta se almacenan con mucha facilidad
en las células adiposas. Debe, por esto, emplearse
una dieta pobre en grasas que reduzca los depósitos
de grasas que reduzca los depósitos de grasa existentes
en el cuerpo.
TIP
3. Para perder peso con éxito, deberían reducirse
gradualmente las grasas de la dieta hasta el nivel mínimo
tolerable. Para la mayoría de la gente, este nivel
se situará en torno al 20 por 100 de las calorías.
Una proporción inferior hace que las comidas no sean
satisfactorias, debido a su rápida liberación
desde el estómago al intestino y el rápido
inicio del hambre. Será necesario realizar una disminución
gradual y consciente para evitar el malestar, y para asegurar
un cambio con éxito, y a largo plazo, de los hábitos
alimenticios.
TIP
4. Dado que las grasas de la dieta son tan satisfactorias,
aparecen ampliamente en los alimentos preparados. Lo ideal
es una dieta de cereales, frutas y verduras cuidadosamente
preparados. Las grasas de pescado y el aceite de oliva son
realmente buenas para el cuerpo, y deberían idealmente
componer la mayoría de las calorías grasas.
Las grasas de origen animal (esto es, las que contienen
las carnes y productos lácteos) son menos sanas,
y deberían tomarse al mínimo. Haz esto comiendo
proteína vegetal, pollo sin piel y pescado. Recuerda
que la grasa de la dieta es hoy tu enemigo para la pérdida
de peso, y, a largo plazo, tu enemigo para las dolencias
cardíacas. Esfuérzate constantemente por mantener
al mínimo las calorías grasas. Adopta estrategias
de reducción de grasas como son las de evitar restaurantes
que carezcan de opiniones saludables en el menú,
y pide que te traigan por separado las salsas y el aliño
de la ensalada. Estudiando los envases de los alimentos
en el supermercado, podemos percatarnos rápidamente
del contenido graso de aquellos. Todos los envases de alimentos
deben dar la lista de ingredientes por orden de cantidades,
de modo que los alimentos más sanos mostrarán
las grasas como uno de los últimos ingredientes.
Mantequilla, margarina, sebo, manteca de cerdo y aceites
son todos fuentes de grasas que se encuentran en los alimentos
procesados y en las recetas. Empieza a recoger recetas y
libros de cocina que se concentren en alimentos pobres en
grasas.
TIP
5. Todos los alimentos se convertirán en grasa almacenada
si se consumen en exceso de las necesidades energéticas.
Las necesidades de proteínas y grasas de los seres
humanos suelen ser fijas, y los hidratos de carbono complejos
deberían contribuir con energía (calorías)
cuando se necesite. Para reducir los cúmulos de grasa
en el cuerpo, es necesario utilizar más energía
de la que se consume en los alimentos, por medio de actividades
y ejercicios corporales. El contenido en nutrientes de los
alimentos debe ser elevado, especialmente si se consumen
menos calorías. Los dulces (hidratos de carbono simples)
deberían ser evitados, debido a la baja densidad
de nutrientes y al alto contenido en grasas que a menudo
se encuentra en ellos.
TIP
6. Las dietas muy bajas en calorías y la carencia
de ejercicio contribuyen a quemar tanto la masa muscular
como la grasa corporal. Esta condición es malsana
para el cuerpo, y el hambre, de rebote da como resultado
que se recupere la grasa corporal. El cuerpo recupera la
grasa más fácilmente, y con el tiempo cambia
la composición del cuerpo a un mayor porcentaje de
grasa. El enfoque correcto es el de aumentar gradualmente
el ejercicio al tiempo que se disminuye gradualmente la
ingesta de calorías (provista desde las grasas).
Un cambio rápido no funcionará a largo plazo.
TIP
7. Un cuerpo bien ejercitado estará bioquímicamente
entrenado para utilizar más eficientemente las grasas
procedentes de la dieta y de las reservas como fuentes de
energía. La tendencia a almacenar grasas se reduce
con el entrenamiento atlético. Si la intensidad del
ejercicio es lo bastante alta, el cuerpo quemará
energía durante horas después de que el ejercicio
haya acabado. Este efecto incrementa el Metabolismo Basal,
que es la energía que se quema en reposo. Sin el
aumento del Metabolismo Basal inducido por el ejercicio,
hacer una dieta para perder grasa corporal se convierte
en un esfuerzo sin resultados.
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