Denuncia camioneros Toluca
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Buenas tardes, no tengos fotos ni videos, pero
quisiera hacer una queja por los camioneros de Toluca, la verdad
son unos verdaderos salvajes manejando, he estado a punto de
chocar varias veces porque no tienen el mas minimo respeto,
se pasan los altos de los semaforos, se meten entre los carros
no importando aventar al carro, no respetan los señalamientos
de alto, etc. etc. etc.
Tal parece que entre mas rapido hagan su ruta les dan dinero
extra o no lo entiendo. He vivido en varias ciudades y en ningùn
lado me ha tocado ver a unos camioneros como aqui, de verdad
me da pena. Los policias de toluca parece que estàn pintados,
no hacen absolutamente nada y menos contra los camioneros, tal
parece que tienen la consigna de dejarlos hacer lo que les de
la gana, me ha tocado ver que el camionero se pase un semaforo
y enfrente un policia, que hasta mejor se voltea o se hace a
un lado.
Hay una teoria que se llama ventanas rotas, le pongo un fragmento
para que vea lo que pasa en Toluca y si no se detiene esto,
pobre Toluca, va a ir decayendo mas y mas cada dia.
Gracias por la atenciòn a la presente
Atentamente
Juan Calos Brito
No se trata de pobreza. Evidentemente es algo
que tiene que ver con la psicología humana y con las
relaciones sociales. Un vidrio roto en un auto abandonado transmite
una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación
que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia
de ley, de normas, de reglas. Como que vale todo. Cada nuevo
ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta
que la escalada de actos cada vez peores se vuelve incontenible,
desembocando en una violencia irracional.
En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling)
desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma
que desde un punto de vista criminológico concluye que
el delito es mayor en las zonas donde el descuido, la suciedad,
el desorden y el maltrato son mayores.
Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie
lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.
Si una comunidad exhibe signos de deterioro y esto parece no
importarle a nadie, entonces allí se generará
el delito. Si se cometen pequeñas 'faltas' (estacionarse
en lugar prohibido, exceder el límite de velocidad o
pasarse una luz roja), y las mismas no son sancionadas, entonces
comenzarán faltas mayores y luego delitos cada vez más
graves.
Si los parques y otros espacios públicos deteriorados
son progresivamente abandonados por la mayoría de la
gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas),
esos mismos espacios abandonados por la gente son progresivamente
ocupados por los delincuentes.
La teoría de las ventanas rotas fue aplicada por primera
vez a mediados de la década de los 80 en el metro de
Nueva York, el cual se había convertido en el punto más
peligroso de la ciudad. Se comenzó por combatir las pequeñas
transgresiones: graffitis deteriorando el lugar, suciedad de
las estaciones, ebriedad entre el público, evasiones
del pago del pasaje, pequeños robos y desórdenes.
Los resultados fueron evidentes. Comenzando por lo pequeño
se logró hacer del metro un lugar seguro.
Posteriormente, en 1994, Rudolph Giuliani, alcalde de Nueva
York, basado en la teoría de las ventanas rotas y en
la experiencia del metro, impulsó una política
de 'tolerancia cero'.
La estrategia consistía en crear comunidades limpias
y ordenadas, no permitiendo transgresiones a la ley y a las
normas de convivencia urbana.
El resultado práctico fue un enorme abatimiento de todos
los índices criminales de la ciudad de Nueva York.
La expresión 'tolerancia cero' suena a una especie de
solución autoritaria y represiva, pero su concepto principal
es más bien la prevención y promoción de
condiciones sociales de seguridad.
No se trata de linchar al delincuente, ni de la prepotencia
de la policía, de hecho, respecto de los abusos de autoridad
debe también aplicarse la tolerancia cero.
No se trata tampoco de la pena de muerte ni del ojo por ojo,
(como algunos políticos oportunistas y pusilánimes
de nuestro país han propuesto en estos días),
ni siquiera de bajar la edad penal, sino más bien un
conjunto de ideas que debidamente aplicadas deberían
resultar en un beneficio para cualquier sociedad.
No es toleracia cero frente a la persona que comete el delito,
sino tolerancia cero frente al delito mismo.
Se trata de crear comunidades limpias, ordenadas, respetuosas
de la ley y de los códigos básicos de la convivencia
social humana, como la que no tenemos ahora.